MIS PADRES NOS GOLPEARON SIEMPRE

Los golpes y todo tipo de violencia de los padres hacia lo hijos durante la infancia o la adolescencia, ya sea del padre, la madre o de ambos, generan severos daños creando en los hijos sentimientos de impotencia, gran vulnerabilidad e ira contenida. Esto se expresará en forma de síntomas diversos, como baja autoestima, depresión, sometimiento y/o rebeldía ante la autoridad, agresividad o inflingirse daño en el cuerpo físico, tales como cortadas, golpes, piercing y exponerse a alto riesgo con tendencia suicida, etc., desarrollando una tendencia sadomasoquista. Las huellas del golpe físico y la violencia en estos periodos de desarrollo dejan un daño profundo. Debe atenderse.