A MI HIJO(A) LE DIAGNOSTICARON DESORDEN ALIMENTICIO

Cuando un hijo(a) tiene un desorden alimenticio es importantísimo no caer en la negación que nos hace creer que “ya se le pasará”. Tanto la obesidad como la extrema delgadez o cualquier otra de las formas de trastornos alimenticios (vigorexia, megarexi, etc.), suponen afectaciones de las emociones, de la autoimagen, del desempeño social y escolar así como del desarrollo mental y espiritual. Lo adecuado es tener buena información y darle a nuestro hijo(a) todos los medios a nuestro alcance para superar dicho problema. Entérate.